Empezando El camino del artista de Julia Cameron

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Este artículo pertenece al proyecto WriterMuse: creatividad para escritores, que finalizó en septiembre 2018. Encontrarás todos los artículos publicados bajo la etiqueta WriterMuse. Si te preguntas qué fue de WriterMuse, he escrito un artículo para contártelo; en el mismo podrás bajarte, además. todos mis recursos de escritura creativa.

«¿Cómo puedes enseñar la creatividad?», me preguntan. En sus rostros el desafío se entremezcla con la curiosidad.

«No puedo», les digo. «Enseño a la gente a permitirse ser creativa.»
Julia Cameron: El camino del artista

Al fin he empezado mi camino. Encontré El camino del artista de Julia Cameron por casualidad hace más de un año y supe que algún día lo haría. Entonces no era un buen momento (eso me dije al menos, no sé si estaba o no en lo cierto), así que lo olvidé. Hasta hace una semana.

 

La verdad es que sigue sin ser un buen momento: mucho trabajo, demasiados proyectos y la novela aún de por medio, pero he decidido emprender El camino del artista de una vez por todas porque me he dado cuenta de que me hacía falta.

 

Llevo un par de meses bloqueada. No bloqueada como el escritor que no escribe nada, sino como el que escribe a duras penas y no fluye con el libro. Me sentaba todos los días de 9 a 10 (o de 10 a 11, según lo bien que hubiera dormido ese día) frente al ordenador y abría la compuerta de la presa, pero debía estar obturada o el embalse bajo mínimos, porque apenas llegaba a las 600 palabras. Aun así, daba el esfuerzo por bueno (había vencido a la Resistencia) y seguía con mi día, con sus obligaciones y distracciones.

 

Sabía que algo no andaba bien. Quería dedicarle tiempo a mi novela más allá de sentarme una hora a diario e intentar avanzar entre la niebla, pero no me dejaba ese espacio para conectar con la Musa.

 

Así que he decidido empezar ahora y cogerme de la mano de Julia Cameron (y enganchar a tres amigos más para que se unan al viaje), porque aunque como escritores nuestro trabajo se desarrolle en absoluta soledad, no tenemos por qué aislarnos para vivir.


El camino del artista de Julia Cameron

El libro de Cameron es muy distinto a los manuales sobre escritura y creatividad a los que estarás acostumbrado. Más que un libro es un curso de autoayuda para artistas en formato papel, pensado para que lo realices solo o en grupo. No es un libro para leerse de una sentada, es para trabajarlo. Lo lees por secciones, una por cada semana de las doce que dura el curso, haciendo los ejercicios que acompañan a cada sección.

 

Tal vez creas que no es un buen momento para embarcarte en un curso de doce semanas para reencontrarte con tu Musa, pero rara vez es un buen momento. Si esperas a tener menos trabajo, vacaciones, a jubilarte o a que los niños se vayan con sus abuelos o tus padres al piso en la playa, nunca encontrarás un espacio para la creatividad dentro de tu vida.

 

Muchas de las ideas que Cameron expone en su libro ya te sonarán: la creencia de que todos somos creativos y de que si no actuamos de forma creativa es porque estamos bloqueados de una forma u otra. Por eso El camino del artista habla de recuperar o rehabilitar al creador que tenemos dentro, no de aprender a ser creativos: ya lo somos.

 

El bloqueo creativo no tiene por qué manifestarse como una incapacidad total para escribir; puede ser, como en mi caso en estas últimas semanas, una sensación de inadecuación, una desidia o una ansiedad en torno al proceso creativo, aunque pese a todo te salgan palabras de dentro. Puedes crear arte y aún así estar bloqueado creativamente, nos cuenta Cameron, porque ella lo vivió así.

Todos sufrimos cierto bloqueo creativo, en mayor o menor medida, incluso cuando estamos siendo creativos, porque tenemos interiorizadas creencias que nos limitan.

Durante sus primeros diez años como artista Cameron utilizaba el alcohol para saltar la barrera creativa, pero debía darse prisa y escribir tanto como pudiera antes de que la bebida la alcanzara y le nublara la mente. Su vida creativa hasta entonces es la definición del artista que sufre para hacer arte: se droga para superar la primera barrera y hace acopio de toda su fuerza de voluntad para seguir escribiendo. Por suerte, descubrió que podía ser feliz y escribir, podía ser responsable y escribir, podía estar sobria y escribir.

 

Para Cameron (y coincido totalmente con ella), lo que nos decimos sobre la creatividad y sobre nuestra vocación creativa determina lo que nos pasa cuando escribimos o pintamos. Detrás de una reticencia desconocida hay una creencia limitante (personal o cultural) que no te deja ser lo que quieres ser.


creencias limitantes - post writermuse El camino del artista

Esta es la lista de creencias negativas más comunes que recoge Cameron en su libro, ¿te identificas con alguna de ellas?

 

Cada semana de las doce que integran el curso tiene sus propios ejercicios, pero además Cameron se sirve de dos ejercicios esenciales a lo largo de todo el curso: las páginas matutinas (sobre las que leí por primera vez en el libro Becoming a writer, de Dorothea Brande) y la cita con el artista.

Las páginas matutinas

El ejercicio de las páginas matutinas consiste en escribir a mano tres páginas de escritura automática (tipo corriente de conciencia) nada más despertar, antes de empezar la jornada, hablar con nadie o leer nada (¡quieto ese móvil!). Este ejercicio te ayuda a conectar con tu inconsciente, que mientras aún no te has quitado las legañas sigue en la superficie y listo para que te comuniques con él.

Sobre estas páginas no recae ninguna expectativa. No puedes hacerlas mal porque no hay una manera errónea de hacerlas, y esto es lo que las vuelve tan liberadoras: escribas lo que escribas, es perfecto.

 

Las páginas matutinas son a la vez un acto creativo y un vertedero mental. Mientras que Brande en Becoming a writer hace énfasis en la capacidad de conectar con el inconsciente y aprovechar su potencial creativo, Cameron las utiliza principalmente como terapia, para depurar todo lo negativo que puede impedirte hacer tu trabajo. Yo también utilizo algo similar antes de lanzarme a escribir, la libreta de eliminación: el lugar donde destinas los pensamientos que te causan ansiedad, las tareas pendientes, las ideas que ahora no te sirven, etc., antes de ponerte a escribir.

 

Las páginas matutinas son fundamentales para Cameron, que llevaba escribiéndolas más de diez años cuando publicó su libro. Mediante este ejercicio diario Cameron te insta a que te libres de todos los pensamientos que dan vueltas en tu cabeza y que, hasta que no los pones por escrito no se manifiestan en su verdadera forma. Una ligera ansiedad, una pesadez o un ánimo irritable tienen raíces en pensamientos y creencias tan interiorizados que muchas veces no puedes reconocerlos hasta que practicas este ejercicio de escritura automática.


Mi primera semana de páginas matutinas me ha descubierto unos flancos abiertos que desconocía, entre ellos la creencia de que estoy perdiendo la mañana dedicando las primeras horas a mi novela. Tanto trabajo por hacer y yo ahí sentada mirando por la ventana, fantaseando. ¡Guau! Sabía que me sentía incómoda y ansiosa, pero no reconocí la fuente hasta que me salió de dentro mientras escribía las páginas. Ahora me toca descubrir por qué me siento así y de dónde me viene esta creencia. Te mantendré informado de mis pesquisas.

La cita del artista

En Las 9 cualidades de un escritor creativo te hablo de la necesidad de crear un hábito de «improductividad», de juego y de independencia, entre otras cosas, para acceder a tu creatividad interior. Cameron también considera esto imprescindible y te propone un ejercicio que te ayudará a adquirir estas cualidades: tener una cita contigo mismo, en tu faceta creativa, para hacer algo que te estimule.

 

En esta cita no tienen cabida las obligaciones ni lo que crees que va a ser bueno para ti. Por lo tanto, nada de intentar leer Guerra y paz si eso no te estimula (sé honesto contigo mismo y averigua lo que te apetece de verdad). No intentes involucrar a la productividad en este encuentro: lo que hagas es solo para el disfrute y el juego, solo porque te apetece hacerlo, nada de «y de paso…».

 

Esta actividad tampoco admite terceras personas, si van a resultar una distracción o alejarte del propósito de la cita. Si, por ejemplo, tu cita consiste en darte un largo paseo por el cauce del río (siempre y cuando no lleve agua: el de Valencia es un lecho seco convertido en parque), si te acompaña otra persona es probable que intentes mantener una conversación en lugar de dejarte llevar por las sensaciones y los pensamientos que te vienen naturalmente.

 

Lo que esta cita te aporta no son necesariamente ideas. Lo más importante es el tiempo que te has dedicado a ti mismo y que hayas logrado anteponer tu necesidad creativa a las múltiples obligaciones del día a día.


Llevaba tiempo queriendo visitar alguna exposición, pero no encontraba el momento ni la compañía. El momento no lo encontraba, sencillamente, porque no me permitía poner por delante algo que me apetecía a todas las tareas que tenía pendientes.

 

Me ha sorprendido mucho que, al explorar la oferta de exposiciones, me sobrevinieran consideraciones sobre su productividad: «esta está relacionada con la literatura y podría aprovecharla para escribir un post», o «en esta otra podría sacar fotos para compartir en redes». Pero aunque podían serme útiles, en realidad no me apetecían del todo. Había una que no tenía nada que ver con nada que pudiera aprovechar para mi trabajo y cuyo título me intrigaba, así que me decidí por esa. Arte de vanguardia, no entendí nada de nada, pero me gustó.

 

Me he sentido bien. Liberada. Puedo hacer algo para mí porque me apetece y punto, al menos una vez a la semana. (Y a tomar por **** la productividad).


Ese otro Camino, el de Santiago, que también vale la pena recorrer. Aunque ya ves que no es muy refinado. Salgo de espaldas porque una tiene cierta dignidad que preservar.

Mi camino del artista (o del escritor)

La semana pasada empecé mi camino. He empezado con energía y entusiasmo, pero Cameron nos advierte de que el curso va a sacar a la luz áreas problemáticas de nuestras vidas, así que probablemente no esté tan contenta dentro de algunas semanas. Mi intención es seguir, pese a todo, así que ya te contaré.

 

Para inspirarme un poco, he indagado en las redes y en Google sobre otros escritores y artistas que han recorrido este camino antes, y quiero hacer una especial mención a la experiencia de Gemma en Wasel-Wasel, que nos escribe que sus primeras páginas estaban llenas de dolor y rencor, y sus citas con el artista eran también difíciles de concertar porque siempre había algo más importante o urgente, pero le mereció la pena emprender el camino.


¿Habías hecho ya El camino del artista ? Si no, ¿te animas a emprenderlo ahora conmigo? 😊
 

6 Comments on “Empezando El camino del artista de Julia Cameron”

  1. ¡Hola Marta! Me has dado tanta curiosidad con este artículo que me voy a ir corriendo a Amazon para ver si me puedo pillar el libro. Me he sentido demasiado identificada con lo que cuentas y mi mente se ha empeñado en decirme en todo momento que no tendría tiempo para hacer un curso de 12 semanas en caso de querer hacerlo… Es terrible lo que nos ocupa siempre sin darnos cuenta.

    Muchas gracias por el artículo y un saludo.

    1. Me alegro mucho, Mary. Merece la pena probarlo, aunque solo sea para hacer uno o dos ejercicios a la semana. Te das cuenta de un montón de cosas. Más adelante escribiré sobre el progreso que he ido haciendo.

      Gracias por pasarte y comentar 🙂

  2. Hola, Marta. Estuve investigando un poco sobre el libro y vi que la autora tenía otro libro que se llama El camino del escritor. No sé si sabrías decirme si es del estilo de este, pero más centrado en la escritura, o son diferentes, porque la verdad tampoco encontré mucha información en dónde pregunté.

    Me interesaron mucho los ejercicios y creo que puede ser interesante para mi caso, ya que padezco de ansiedad. Algunas cosas que contaste me recordaron a ejercicios que aprendí en terapia, pero claro, esos no están centrados en la creatividad ni escritura.

    Igualmente gracias por hablar de este libro y darlo a conocer. Mucho ánimo con la escritura.

    Saludos,
    Jen

    1. Ostras, Jen. Me descubres un mundo. No sabía que tenía ese libro (de hecho tengo varios de ella y es raro que se me haya escapado), así que voy a buscarlo ahora mismo.

      La terapia es la mejor inversión que puedes hacer. No me extraña que algunos ejercicios se parezcan, es que la creatividad tiene todo que ver con cómo te ves a ti mismo y cómo te sientes con respecto al mundo.

      Muchas gracias por pasarte y por descubrirme el libro. Un abrazo, guapísima.

  3. Hola Marta,

    Para mí una de las cosas más importantes es “la cita con el artista”: siempre que tengo tiempo para hacer las cosas que me gusta, me siento inspirado y creativo.

    Por ejemplo, algunas veces encuentro libros que me inspiran cuando apenas leo unas pocas páginas, como el de “El gozo de escribir” de Natalie Goldberg. En estos casos me suelo dosificar y en cuanto encuentro la motivación o me siento lo suficientemente inspirado, dejo el libro aparcado hasta que vuelva a pasar por un bache. 😀

    Por otra parte, me he sentido muy identificado en la sección que hablas sobre productividad. Desde que tengo un blog, cada vez que elijo un libro que leer, o cada vez que voy a un evento, lo primero que pienso es cómo puedo sacar provecho y escribir un post sobre el tema.

    Y he visto que lo que mejor me funciona es tener los suficientes posts escritos como para no tener que pensar continuamente en qué escribir durante las próximas semanas. Entonces me siento libre de verdad, puedo disfrutar mucho más de las lecturas y, además, aunque no lo busque, suelo encontrar temas nuevos de los que hablar en el blog. 🙂

    ¡Un abrazo!

    1. Hola, Álvaro:

      Me acabas de recordar el libro de Goldberg. Ya me llamó la atención cuando escribiste sobre él y el título me intrigaba mucho, pero por lo que cuentas parece que podría ser uno de esos libros de cabecera a los que recurrir cada vez que pasas por un bache (pero haces bien dosificándotelo o podría perder su magia). Voy inmediatamente a Amazon a por él!

      Lo de la productividad es a veces un infierno, ¿eh? Siento que cuando todo en tu vida es susceptible de ser utilizado para nutrir tu trabajo, puedes caer en la trampa de hiperfocalizarte en él. Y esta es una trampa doble, ya que no solo dejas de disfrutar de la vida porque sí sino que también inhibes a tu Musa, ya que la fuerzas a observar la realidad bajo un único prisma, el de tu blog, tu trabajo, la escritura o lo que sea. Así que creo que para muchos de nosotros designar específicamente un momento en el que nada de eso tenga cabida puede ser muy liberador y a la vez proporcionarnos indirectamente ideas que de otra manera no tendríamos. (Aún no me he marcado una cita del artista esta semana, ay ay ay).

      Gracias por pasarte. Un abrazo enorme.

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