La estructura de la novela en cuatro actos

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Este artículo pertenece al proyecto WriterMuse: creatividad para escritores, que finalizó en septiembre 2018. Encontrarás todos los artículos publicados bajo la etiqueta WriterMuse. Si te preguntas qué fue de WriterMuse, he escrito un artículo para contártelo; en el mismo podrás bajarte, además. todos mis recursos de escritura creativa.

¿Te has sentado alguna vez a escribir sin tener claro por dónde ibas a tirar? Yo lo he hecho muchas veces, y siempre acababa frustrándome, sobre todo cuando quería escribir una novela a partir de una pequeña idea.

 

Si no tienes clara la estructura de tu novela, es casi seguro que vas a encontrar problemas para terminarla. Si me permites una metáfora súper manida: echar a andar sin un mapa ni una brújula conseguirá que te pierdas.

 

Perderse tiene su valor como ejercicio creativo. Escribir sin mapa y sin expectativas te permitirá liberar tu mente de ataduras e imposiciones. El resultado puede ser muy positivo y puede llenarte de nuevas ideas, pero no avanzará tu novela o lo hará a trompicones y te será necesario poner la marcha atrás en muchas ocasiones. Si quieres escribir bien, necesitas una estructura.

Escribe de forma eficaz y creativa utilizando la estructura de la novela en cuatro actos.

 

La estructura de la novela

La mayor parte de las historias que lees o ves en la pantalla siguen una estructura concreta. Esta estructura imita la manera en que piensas sobre la vida, en términos de nacimiento, crecimiento y muerte, y estos tres puntos se corresponden a los tres puntos básicos de la narrativa: el comienzo de una historia, su desarrollo y su final. Todos nosotros conocemos esta estructura intuitivamente, que se repite en pequeños ciclos una y otra vez: el amanecer, el atardecer y la noche; despertar, ir por el mundo y acostarte; echarte champú, frotar y aclararte, etc.

 

Los narradores experimentados, además, pueden inyectar esta estructura en sus historias sin mucho esfuerzo, porque lo han hecho muchas veces. Algunos de ellos no son siquiera conscientes de que están siguiendo una estructura, pero te aseguro que han escrito lo bastante como para que esa estructura, a base de prueba y error, se les haya quedado grabada. Y aun así no se libran de las revisiones: Hemingway revisó el final de su Adiós a las armas 39 veces.

 

Otros muchos narradores sí que siguen esta estructura conscientemente. sobre todo los guionistas y dramaturgos, pues su formación básica incluye estos conceptos y porque al trabajar en grandes equipos no pueden permitirse ir dando tumbos hasta encontrar, después de cinco revisiones, la estructura básica de su historia. Tienen la estructura clara antes de empezar, y tú también deberías tenerla si quieres escribir tu novela con el primer borrador.

La estructura clásica en tres actos

La estructura narrativa en tres actos sigue la división clásica. Seguro que te suena del colegio lo de las tres partes de una narración: planteamiento, nudo y desenlace. Estos son los tres actos narrativos, y siguen siendo completamente vigentes en la narrativa moderna.

 

Esta es la estructura convencional y clásica de una historia completa, pero es una estructura que no te va a ayudar demasiado en tu proceso creativo.

 

El nudo o desarrollo es a menudo la parte más difícil de escribir, porque la definición no está clara y abarca mucho terreno. En este punto tiene que desarrollarse toda la historia y el protagonista debe de hacer toda su evolución personal, el conflicto debe intensificarse, el antagonista debe fortalecerse, debe haber giros inesperados en momentos clave, y toda la pesca. Sabes lo que quieres que suceda en A y en C, pero cómo llegar ahí es otra cuestión.

 

Por eso quiero proponerte que dividas tu obra en cuatro, cada parte con igual extensión, una función clara y una misión, para tener siempre claro qué necesita tu historia en cada momento. Aun si decides no utilizar esta estructura, sobre todo si tu libro no pone tanto énfasis en el argumento (como una novela psicológica o costumbrista), es fundamental que comprendas bien esta estructura, para poder desviarte conscientemente. Comprender su funcionamiento y qué la hace efectiva te dará mucha libertad para explorar en tu novela.

 

Una estructura mejor para escritores

 

 

Para sustituir a la estructura clásica en tres actos, que no te ayuda demasiado a planear tu novela, te propongo la estructura en cuatro actos, que se empezó a utilizar cuando el guionista Syd Field descubrió el punto medio de las historias.

 

Field entendió que se producía un cambio fundamental a mitad guion, un giro argumental decisivo que cambiaba la naturaleza de la historia, lo que estaba en juego y el conflicto interno del protagonista.

La estructura en tres actos sirve para describir una historia completa, pero la estructura en cuatro actos es la más adecuada para guiarte para escribir tu novela.

 

A partir de ahí, otros autores empezaron a analizar los componentes de cada acto, qué había cambiado de una parte a otra y qué espera el lector o espectador en cada momento. Si conoces todo esto y te planteas cada punto antes de empezar a escribir tu novela, escribirás siempre fluido y sin obstáculos, como por un camino bien asfaltado.

¿Te imaginas poder anticipar qué necesita tu historia capítulo a capítulo?  ¡Sigue leyendo!

 

La estructura de la novela en cuatro actos

Ejemplos de estructura de la novela en cuatro actos writermuse

Ejemplos de la estructura de la novela en cuatro actos.

 

Te explico ahora mismo en qué consisten estos cuatro actos y cómo pueden ayudarte a componer tu novela.

 

Cada autor utiliza una terminología diferente, pero a mí me gusta seguir el ejemplo de Larry Brooks, con sus libros de Story Engineering. Larry Brooks habla de planteamiento, respuesta, ataque y resolución. ¡Vamos a verlos!

 

Spoiler alert! He buscado libros clásicos y muy conocidos para utilizarlos de ejemplo, pero si no has leído alguno de ellos y te molestan los spoilers, ¡sáltatelo!

 

El Hobbit es una historia bastante convencional, con la forma de un cuento, con la salvedad de que el protagonista no es quien, al final, precipita el cambio más fundamental para el mundo. Dune sigue la estructura del viaje del héroe punto por punto, pero no tanto la estructura narrativa clásica, porque el cambio tarda en darse y después se acelera mucho la evolución del protagonista. El código da Vinci es, de las tres narraciones, la de estructura más clara, y probablemente Dan Brown conociera y aplicara la teoría: su libro ha sido éxito de ventas por una razón: la idea es muy intrigante y cada parte cumple su función perfectamente.


Planteamiento

 

El planteamiento es el mundo de tu novela y de tu protagonista antes de «empiece la historia», de que tenga lugar el primer punto de argumento, que es el momento en que se desencadenan los cambios que ponen en marcha la historia. Podríamos decir que en el planteamiento todavía no hay historia, que se está gestando en un lugar cálido y cómodo. Pero igual que el bebé necesita desarrollarse en la matriz, la historia necesita ir tomando forma en el planteamiento.

 

Es en esta etapa en que los lectores conocen al héroe y empiezan a empatizar con él. Les presentas atisbos de sus demonios interiores y de la vida que disfruta –o sufre– antes de que todo cambie. Y, para cuando se desencadena el conflicto, el lector ya sabe bien de qué pie cojea tu protagonista y qué está en juego en su vida y en el mundo.

 

Pero el planteamiento no es una fase idílica y estática que de repente se interrumpe cuando llegan los orcos de Mordor. Los orcos, como ya sabes, se pueden oler a muchos kilómetros, y lo mismo sucede con el conflicto que va a dar un giro inesperado a este comienzo más o menos apacible. A lo largo del planteamiento tu lector tiene que sentir que se aproxima un cambio.

Los mejores planteamientos son los que presagian lo que se avecina, sin que el lector se dé cuenta hasta que ha llegado al final.

 

Incluso si tu planteamiento no es para nada apacible, como en el caso de mucha ciencia ficción distópica, el primer punto argumental va a dar un giro a esa situación inicial que hará que pierda su estabilidad. Quizá se trate de una oportunidad para cambiar esa situación nefasta, como recibir información sobre una potencial cura del virus zombi en un laboratorio al otro lado de los Estados Unidos (¿Alguna vez hay zombis en otros países?). La situación es mala de partida, el incidente desencadenante de la historia es una oportunidad entre un millón, y la estabilidad se pierde cuando el protagonista recluta un grupo y sale a la aventura.

 

Hay tres elementos dentro del planteamiento que necesitas conocer:

El gancho

Incluso si tu planteamiento no es para nada apacible, como en el caso de mucha ciencia ficción distópica, el primer punto argumental va a dar un giro a esa situación inicial que hará que pierda su estabilidad. Quizá se trate de una oportunidad para cambiar esa situación nefasta, como recibir información sobre una potencial cura del virus zombi en un laboratorio al otro lado de los Estados Unidos (¿Alguna vez hay zombis en otros países?). La situación es mala de partida, el incidente desencadenante de la historia es una oportunidad entre un millón, y la estabilidad se pierde cuando el protagonista recluta un grupo y sale a la aventura.

 

Hay tres elementos dentro del planteamiento que necesitas conocer:

 

  • El Hobbit: la aparición de Gandalf el Mago, que presagia una gran aventura.
  • Dune: la prueba de Paul con el gom jabbar y la idea de que el joven podría ser el elegido.
  • El código da Vinci: el secreto del conservador del Louvre, por el cual está dispuesto a morir.

gandalf regresa a hobbiton - gancho

El gancho que da comienzo a la trama de El Hobbit. Gandalf returns to Hobbiton © John Howe (1994)

El incidente detonador

Es algo tan simple como un suceso que altera de alguna forma el statu quo de tu historia, pero no necesariamente de forma terminante, como hará el primer punto de argumento, aunque en ocasiones el incidente detonador y el primer punto de argumento son el mismo evento.

 

  • El Hobbit: la llegada de los enanos y la decisión de Bilbo de participar en la aventura.
  • Dune: los Atreides son destinados a Dune y deben abandonar todo lo que han conocido hasta entonces.
  • El código da Vinci: la muerte del conservador, gracias a la cual se unen Langdon y la agente Neveu para resolver el crimen.

El primer punto de argumento

(Entre el 20 y el 25% del libro)

 

Este es el momento en que el verdadero conflicto emerge, aunque no necesariamente en su forma final y completa. Este hito marca un antes y un después en tu historia, y nada volverá a ser igual después de este punto: el protagonista no puede dar marcha atrás. La misión de este punto es poner en peligro todo lo que el lector ha conocido hasta entonces y por lo que empatiza. La fuerza antagonista toma posiciones y el lector empieza a entender qué quiere y de qué manera esta fuerza crea una oposición con lo que el héroe quiere, naciendo así el conflicto.

 

  • El Hobbit: Bilbo adquiere el anillo y empieza a actuar heroicamente y se convierte en un miembro por derecho propio de la compañía. En el planteamiento se prefigura sutilmente que el conflicto final será entre el honor y la codicia enana, por la manera en que hablan del oro y de su derecho legítimo sobre este..
  • Dune: tiene lugar tarde, en el 32% del libro, cuando la Casa Atreides cae ante los Harkonnen. Dune es un libro bastante largo y su planteamiento avanza lentamente, pero lo compensa con un concepto fascinante y montones de giros argumentales.
  • El código da Vinci: el primer punto de argumento que supone un antes y un después es la huida del museo, por la que serán perseguidos los protagonistas, al convertirse en sospechosos.

Respuesta

 

En este punto, el héroe reacciona a la fuerza antagonista de alguna manera (con acción, con decisión o indecisión). La misión del héroe está en marcha, pero este aún no la comprende o no la acepta y no sabe atacar directamente el problema, explora sus opciones, vaga.

 

Los demonios interiores del héroe y las fuerzas exteriores (el antagonista) bloquean sus esfuerzos. Si algo no cambia, fracasará. El héroe no es todavía lo suficientemente heroico, no tiene la capacidad, el conocimiento ni la fuerza interior para enfrentarse a los demonios exteriores ni a los interiores.

La clave de esta fase es que el héroe responde al conflicto, pero de manera inadecuada o insuficiente.

 

Hay dos elementos a tener en cuenta en el segundo acto, la respuesta:

El primer punto de pinzamiento

(sobre el 37,5% del libro)

 

Los puntos de pinzamiento son recordatorios de la amenaza y de lo que está en juego para el héroe. El lector necesita que le recuerdes por qué inició tu héroe su viaje y por qué cada vez es más urgente que llegue al final de este. Si no se lo recuerdas, sentirá que el conflicto que desencadenaste en el planteamiento era solo una excusa para poner al héroe en marcha y hacerle vivir aventuras. Queremos que Ulises llegue cuanto antes a Ítaca porque la situación allí es insostenible, y Homero nos lo recuerda mostrándonos los peligros que acechan a la familia.

 

  • El Hobbit: somos testigos de la amenaza de los wargos y los trasgos más allá de secuestros de viajeros en los caminos. Los trasgos son capaces de organizar y coordinar ataques con otras criaturas malvadas y de destruir aldeas enteras.
  • Dune: Dune intercambia el punto de vista de Paul con el de sus enemigos en varias ocasiones, mostrándonos qué será del planeta Dune y de los Fremen si los Harkonnen logran su propósito.
  • El código da Vinci: hay figuras muy poderosas interesadas en el grial que están dispuestas a matar por él: el obispo Aringarosa se reúne con el Vaticano y obtiene dinero para llevar a cabo su plan.

El punto medio

(50% del libro)

 

Al final de la fase de respuesta cambia la manera en que el héroe encara el conflicto. El punto medio altera los acontecimientos y a los implicados, vuelve la trama más compleja. Puede ser una revelación sutil o una exhibición de fuegos artificiales, pero siempre cambia fundamentalmente la experiencia y la comprensión del héroe, del lector o de ambos. Se inyecta información nueva o se desvela algo que ya estaba ahí, escondido, que tiene una implicación fundamental en la historia.

 

  • El Hobbit: el punto medio es el cambio de Bilbo de actor pasivo que solo se preocupa por su propio pellejo a héroe que tiene ideas, asume el liderazgo y salva a los enanos de las arañas y más tarde de los elfos. También veremos que los enanos no son capaces por sí mismos de afrontar todos estos peligros y que el dragón está muy por encima de sus posibilidades.
  • Dune: Paul y Jessica se encuentran con los Fremen y se unen a ellos, y a partir de entonces la historia da un giro y los supervivientes del linaje Atreides toman el control de sus vidas y empiezan a planear un ataque.
  • El código da Vinci: la alianza de Teabing con Langdon y Neveu y la nueva información sobre el grial: el grial no solo son los documentos secretos sobre María Magdalena, sino que también es una persona. A partir de ese momento comprendemos que Neveu puede tener una implicación mayor en la historia, aunque no se haya desvelado todavía que ella pertenezca al linaje de María Magdalena.

dune - paul y jessica se encuentran con los fremen

El punto medio de Dune es el encuentro de Paul y Jessica con los Fremen. Escena de la película de Dune, dirigida por David Lynch (1984)


Ataque

 

Al final del punto medio, el héroe empieza a comprender mejor la situación y a sí mismo y es capaz de darle la vuelta y de encarar a su adversario. Se empieza a volver heroico de verdad, más activo, más ingenioso y más valiente, pero es necesario que hasta entonces haya sido humano y haya fracasado para que tu lector pueda empatizar con él.

 

El héroe empieza a conquistar sus demonios internos y actúa de forma más efectiva, inspirado por lo que ha sucedido o lo que ha descubierto en el punto medio, pero el antagonista no se queda atrás: también es más fuerte y se adapta a sus heroicidades, ha resuelto sus debilidades para poder llevar a término su misión.

 

Estate atento a estos dos hitos de tu historia:

El segundo punto de pinzamiento

(62,5%)

 

Igual que el primero, pero más dramático. La fuerza antagonista se pone a la altura del héroe, y su amenaza es aún mayor. (Si has crecido con Dragon Ball o lo han visto tus hijos, recuerda cuántas veces el héroe y el antagonista se turnan para incrementar su poder, haciendo estallar todos los medidores.)

 

  • El Hobbit: conocemos a las otras razas interesadas en el tesoro. La codicia de los enanos desencadenará la enemistad y una guerra próxima, y es por eso que a los humanos y a los elfos Tolkien los muestra como una amenaza para Thorin.
  • Dune: el segundo punto de pinzamiento es brutal y decisivo para Paul: su hijo muere a manos de los soldados imperiales, aliados de los Harkonnen.
  • El código da Vinci: tanto el monje como la policía se interponen en el camino de Langdon y Neveu y deben huir de nuevo, esta vez fuera del país.

El segundo punto de argumento

(75%)

 

El héroe y el lector reciben la inyección final de información. Después de esta inyección, no aparece nada nuevo. Las piezas son las que hay sobre el tablero: descubrir su verdadero poder, organizarlas y ponerlas en marcha es lo que resta. Esta información le da al héroe lo último que necesita para convertirse en el catalista primario de la conclusión. Después de este punto, la trama se acelera, como un coche sin frenos cuesta abajo, y tu lector siente cómo cada escena lo lleva cada vez más rápido hacia la resolución.

 

  • El Hobbit: el segundo punto de argumento es progresivo: el enloquecimiento de Thorin cuando descubre que la piedra del Arca no está y cree que ha sido robada: a partir de ahí entendemos que el verdadero enemigo no es el dragón.
  • Dune: vemos a Paul superar una serie de pruebas como Fremen y como profeta, reencontrarse con sus aliados y cambiar la manera de ser de todo un pueblo, todo para poder recuperar su derecho ducal, expulsar a los Harkonnen de Dune y hacerse con el poder.
  • El código da Vinci: el descubrimiento del significado del criptex y la revelación de que sus aliados son, en realidad, sus enemigos.

da vinci code - criptex

El segundo punto de argumento en El código Da Vinci llega cuando Langdon y Neveu descubren el significado del criptex y quiénes son sus enemigos. Escena de la película El código Da Vinci, dirigida por Ron Howard (2006)


Resolución

 

La resolución es el clímax, el momento en que el héroe hace acopio de coraje e ingenio para dar con una solución, para superar sus obstáculos internos y conquistar a la fuerza antagonista.

 

La resolución tiene dos reglas (casi) inquebrantables:

El héroe debe ser el principal catalista de la resolución de la historia. El héroe tiene que ser heroico, no puede ser salvado por otro. Hemos visto su evolución y queremos ver en qué resulta: si permites que otro le salve, lo anterior no habrá servido para nada. Es como haber asistido a todos los ensayos de tu hijo y que en la representación no aparezca por una afonía repentina.

Todo lo que el héroe necesita saber tiene que haber sido puesto sobre el tablero. Si te sacas algo de la manga que no has siquiera referenciado o prefigurado antes, el lector se sentirá estafado. Lo que quiere es que tu héroe salga del apuro con las armas que tiene, aunque sea un puñal, o que si de repente se saca la Espada Maestra, que antes se haya mostrado digno de ella y haya pasado las pruebas pertinentes. A nadie le gustan los héroes que se saltan la cola en Hacienda o cuyos primos que les hacen adjudicaciones a medida.


 

  • El Hobbit: Bilbo acomete su última heroicidad llevando la piedra del Arca a los humanos y a los elfos. Esta no es la acción que desencadena el final feliz y nuestro héroe no se convierte en el catalista del cambio, rompiendo así una de las reglas narrativas. Sin embargo, para Bilbo y para sus demonios interiores (su inadaptación y su incapacidad), este elemento es la resolución de su historia y lo que precipita la redención final de Thorin: sin la «traición» de Bilbo, la batalla hubiera tenido el mismo resultado, pero Thorin hubiera muerto loco e irredento.
  •  

  • Dune: en Dune el héroe se enfrenta a los Harkonnen y utiliza la dependencia de la especia de todo el sistema político para presionar al emperador y convertirse él en su sucesor a través del matrimonio. Sabemos que el emperador está implicado en la caída de los Atreides y también que la especia es la base de todo el sistema, por lo que la jugada de Paul es inesperada pero perfectamente comprensible. También es acorde a su carácter, pues se ha ido construyendo como un hombre que está por encima de impulsos irracionales como la venganza.
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  • El código da Vinci: Landgon y Neveu se enfrentan a Teabing y vencen, resuelven el acertijo último y viajan a la localización del grial, donde descubren la verdad sobre la familia de Neveu. Se resuelve la segunda incógnita: qué harán con los documentos una vez los encuentren. No serán revelados porque, en efecto, como hemos ido experimentando a lo largo de la novela, la historia verdadera está a nuestro alrededor, en forma de símbolos y en el arte. En el epílogo, Langdon reordena la información que ya conocíamos para dar con otra respuesta: que el grial se encuentra bajo la pirámide invertida del Louvre. (Es importante ver que no se trata de datos nuevos, sino de una nueva comprensión del protagonista sobre información ya conocida.)

La muerte de Thorin. Bilbo se convierte en un héroe al oponerse a Thorin y robar la Piedra del Arca. Ilustración de Abe Papakhian: The Passing of Thorin Oakenshield (2013). 

¿Cómo escribo mi novela utilizando esta estructura?

 

Conoce y domina los puntos estructurales, los hitos.

Los puntos de argumento, de pinzamiento, etc. son hitos, postes labrados que dividen el camino. En narrativa, los hitos son aquellos puntos dramáticos que dan un vuelco a la historia, bien sea por lo que desvelan al lector o al protagonista o bien por las acciones y reacciones inesperadas de los personajes y de la trama.

 

Los hitos son los puntos que soportan el peso de la historia. Hemos visto los principales, los obligatorios (aunque no hay nada estrictamente obligatorio en narrativa), pero nada te impide insertar más incidentes, revelaciones y conflictos y darle tres o cuatro giros a la historia, aunque te recomiendo que seas prudente, porque podrías acabar mareando a tu lector.

Una vez tengas fijados los hitos en tu camino, será mucho más fácil diseñar la ruta que lleve a estos.

 

Pero los hitos de tu historia no aparecen sin más. Estás en el bosque y ¡pam! se te echan encima los lobos. Antes habrás visto indicios de pisadas animales, oído ruidos extraños, descubierto ojos espiándote. Incluso si la emboscada es inesperada –vas andando por el linde del bosque tan tranquila con tu cestito y se te aparece un lobo–, el hito en sí no lo es, porque previamente al lobo habrás creado escenas que prefiguren que tu protagonista se meterá en problemas (corre un riesgo andando por ese camino, se ha saltado una orden expresa de su madre) y escenas opuestas en tono, ritmo y tensión narrativa al momento crucial: como un paseo tranquilo por caminos más seguros.

 

La revelación puede ser inesperada, pero tu escritura no: cuando decides la escena que ocupará cada punto argumental en tu historia, estás decidiendo también en gran medida las escenas que conducen a estos hitos. Cada hito lleva consigo una serie de escenas que lo preceden y que lo suceden.

 

Si quieres que tu protagonista y sus compañeros de viaje se enfrenten al malo final como un equipo, tendrás que crear escenas a lo largo de tu novela en que desarrollen una afinidad, lleguen a conocerse y acepten sus sombras. Si quieres que uno de tus compañeros traicione al protagonista, deberás desarrollar sus motivos en escenas anteriores, y las consecuencias de la traición en escenas posteriores a este hito.

Conocer tus hitos te indicará en cada momento qué necesita tu historia.

Planea tu historia y olvídate del bloqueo

Si utilizas esta estructura para analizar las historias de otros, podrás desentrañar cómo están construidas tus historias preferidas. Este conocimiento te ayudará enormemente a escribir la tuya propia. Tus escritores preferidos ya no serán ilusionistas con cartas en la manga: conocerás sus trucos y podrás admirar aún más su arte.

Si aplicas esta teoría en tu novela, como escritor, durante la fase previa a la escritura o como herramienta analítica para detectar carencias del argumento, conseguirás identificar lo que falta en tu historia. Un plan adecuado te evita muchísimos rodeos con segundos, terceros y vigésimos borradores y, además, te dará impulso momento a momento, pues te sentarás delante de la pantalla en blanco sabiendo exactamente lo que tiene que pasar.

Incluso si no te gusta planear tu historia, si prefieres descubrirla a través de sucesivos borradores, conocer la estructura en cuatro actos y los requerimientos de la novela te ayudará a recomponer lo que has escrito de forma mucho más efectiva que si te dejas llevar solamente por la intuición.

Y tú, ¿cómo escribes? ¿Eres de los que planea o de los que se deja llevar por la intuición? ¿Habías probado antes esta manera de escribir?

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6 Comments on “La estructura de la novela en cuatro actos”

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