Técnicas de creatividad para escritores (I): el mapa mental

Este artículo pertenece al proyecto WriterMuse: creatividad para escritores, que finalizó en septiembre 2018. Encontrarás todos los artículos publicados bajo la etiqueta WriterMuse. Si te preguntas qué fue de WriterMuse, he escrito un artículo para contártelo; en el mismo podrás bajarte, además. todos mis recursos de escritura creativa.

El mapa mental es una herramienta fundamental para exprimir tu creatividad antes, durante y después del acto creativo.

Hoy te voy a hablar de cómo puedes utilizarlo para escribir cualquier cosa: una escena de tu libro, posts como este, el copy tu web, ensayos y trabajos universitarios o, por ejemplo, cartas a la Administración para protestar por la carpa fallera delante de tu garaje.

¿Qué es un mapa mental?

Antes de entrar de lleno en mi método, vamos a repasar brevemente qué es un mapa, para que no vayas perdido antes de empezar.

 

qué es un mapa mental

Este aspecto tiene mi mapa mental para este post:

 

Contiene una idea, en forma de pregunta, en el centro.

De esa idea salen varias ramas con ideas secundarias, generalmente respuestas a la pregunta central.

Algunas de las ideas están vinculadas entre sí con flechas, fondos y colores.

Algunas de las ideas están subrayadas o coloreadas de forma diferente: son más importantes que otras.

No hay un orden aparente. No es un esquema.


Si te fijas, muchas de las ideas que aparecen en el mapa están plasmadas aquí, pero no necesariamente en el mismo orden ni con la misma relevancia, y hay algunas ideas que no aparecen. Esto es porque el mapa mental se ocupa principalmente de provocar ideas, no de ordenarlas en el texto: ese es el trabajo del esquema.

 

Para un post sencillo como este no necesitas un esquema. El mapa te basta para saber qué cosas te quedan en el tintero. Sin embargo, para una novela o una tesis te recomiendo que además hagas un esquema o varios. Muchas de las ideas y las asociaciones que te inspire el mapa no acabarán en tu escritura: para determinar cuáles entran y cuáles salen puedes utilizar la intuición a medida que escribes o un esquema, si es un proyecto más complejo.

¿Te quedas a veces sin ideas antes siquiera de empezar? ¡A mí me pasa! No te preocupes, la solución es sencilla.

Con el mapa mental descubrirás que tienes mucho que decir.


¿Cómo utilizo los mapas mentales para escribir más?

Antes de embarcarme en cualquier post o copy para web o en una escena de mi novela dibujo un mapa mental para guiarme. Este es el proceso que te recomiendo, el que sigo yo:
 

Haz un mapa mental provisional. Haz tu primer mapa, con las ideas que te hayan venido a partir de la investigación.

Investiga. Busca otros artículos y libros sobre el tema cuando escribas un ensayo o post, o indaga en otras novelas de tu género o de otros para inspirarte.

Medita. Relájate y medita para alejarte del tema por unos minutos y dejar que la musa vaya haciendo sus conexiones. También vale apartarse del trabajo y hacer otra cosa: ir a pasear, ponerse a leer, hacer la comida...

Visualiza. Piensa en la escena que vas a escribir o el tema que vas a tratar.

Revisa el mapa. Con las nuevas ideas que hayas generado, añade o modifica puntos del mapa anterior.

Escribe. Y si lo haces a ciegas (con la letra en blanco, con una venda en los ojos o apagando la pantalla), mejor, para evitar que la sirena te interrumpa con sus críticas bienintencionadas.

Edita. Si lo que estás escribiendo es un libro, deja la edición para el final, cuando ya todo esté escrito. Para otros textos de menor envergadura también es necesario dejar pasar un tiempo: edita más tarde ese mismo día o, mejor aún, al siguiente.

Edita otra vez. De nuevo deja pasar un tiempo entre edición y edición.

Edita por última vez. (O eso crees... sabes cuándo empiezas a editar, pero nunca cuando acabarás).

Envía el texto a tu corrector. A un corrector cualificado si es un trabajo profesional (una novela, una tesis), o a un amigo si es un texto personal que no vas a publicar (yo paso todos mis whatsapps comprometidos a un amigo más diplomático que yo).

Si quieres escribir más, tu primer objetivo es extraer todo el material posible y asociar ideas libremente antes de ponerte a escribir.

 

Esto te dará una ventaja clave con respecto al escritor que simplemente se sienta a la mesa y espera que las ideas fluyan. Cuando te sientes a escribir, empezarás directamente, sin quedarte pensando delante de la pantalla en blanco, porque ya habrás hecho el trabajo previo de planteamiento.

 

Puede que termines un párrafo y te quedes un poco en blanco. Es para esto para lo que has dibujado el mapa mental. Consúltalo: ¿qué otras ideas habías anotado? Coge una, da igual el orden, y desarróllala. Ya editarás después y la pondrás en su sitio. Tienes muchas más ideas de las que piensas, el problema es que no las anotas y se pierden.

 

Un mapa mental es algo más que una colección de ideas o datos.

 
Para escritores de ficción es especialmente importante recordar que podemos y debemos dar rienda suelta a otro tipo de ideas: sensaciones, imágenes, anécdotas, metáforas y sentimientos son bienvenidos.

¿Qué ventajas tiene el mapa mental sobre otras herramientas?

desorden creativo
Desorden = creatividad

La ventaja fundamental del mapa es que no te obliga a establecer una jerarquía ni un orden desde el principio. Es el formato menos regulado que existe, y esto es muy liberador para tu parte creativa: puedes sacar todas tus ideas sin la presión de escribirlas en orden ni de buscar las causas y consecuencias desde el principio.

 

Si estás muy habituado a los esquemas puede que intentes poner orden a esas ideas. Intenta evitarlo. Si te cuesta mucho, sigue estas fases:

Primera fase: encuentra la idea principal

Escribe tu idea inicial en el centro. Preferiblemente una pregunta. Es más fácil extraer ideas de ti mismo si empiezas por una pregunta que tenga una respuesta concreta que utilizando un tema genérico como «mapas mentales».

Segunda fase: anota ideas secundarias

Dibuja ramas que salen de tu idea inicial y anota al final de cada rama una idea, como cuando haces brainstorming.

Tercera fase: profundiza

Explora cada una de las ramas y anota ideas aquí y allá. Saca cualquier cosa que asocies a esas ideas. Cualquier cosa vale. Se trata de espabilar tu intelecto, de provocar un pensamiento distinto al habitual.

Cuarta fase: reflexiona y asocia

Establece relaciones, subraya o colorea lo más importante. Pon símbolos y números a las ideas para orientarte.


 

Si trabajas sobre papel, es posible que tengas que rehacer el mapa si el tema es muy complejo, o hacer un esquema aparte, para darle la organización y la jerarquía correcta. Otra opción que yo utilizo muy a menudo es anotar con símbolos y números las ideas principales y tachar lo que me sobra.

 

Este es, por ejemplo, el mapa mental que utilicé para escribir el post sobre la matriz de Eisenhower:

 

la matriz de eisenhower mapa mental
Los dos hemisferios unidos jamás serán vencidos

Otra ventaja de los mapas mentales frente a otros métodos es que el mapa mental trabaja con los dos hemisferios de tu cerebro al mismo tiempo. Es una técnica que alía a la musa con la sirena, en lugar de ponerlas en contra.

 

El hemisferio derecho se beneficia del pensamiento asociativo, espacial, visual, etc. El mapa mental le permite extenderse en un espacio (la hoja o la pantalla) y utilizar imágenes, flechas, iconos, formas. Además, le permite total libertad asociativa.

 

El lado izquierdo del cerebro emplea palabras y profundiza en las ideas para establecer relaciones verticales y jerarquías. A este lado más criticón y analítico le gusta poder penetrar en cada idea y llegar hasta la última consecuencia, y tenerlo todo organizado y claro antes de empezar.

I+D creativo

El tipo de organización del mapa mental es especialmente útil para descubrir dónde fallan nuestras ideas o donde están subdesarrolladas.

 

Si una idea principal no tiene ninguna rama secundaria, deberías preocuparte por poblarla un poco más. Tal vez las ideas asociadas ya estén en tu cabeza y por eso no las hayas plasmado, pero hasta que no las pongas por escrito no tendrás la seguridad de saber lo que quieres decir exactamente. Si una rama resulta estar superpoblada, podrías considerar podarla: sintetizar, utilizar solo una parte de las ideas en tu artículo o texto, o incluso crear un nuevo texto a partir de esa rama.

¿En qué formato dibujo mi mapa mental?

Te vas a encontrar con tres formatos, básicamente: la típica pizarra de escuela (blanca, por favor, que limpiar la tiza es un calvario); el papel, que te da más libertad expresiva, y el ordenador, que es más limpio pero también más complicado de utilizar, con otras posibilidades y limitaciones.

 

Aquí tienes una tabla que resume las características de cada uno, para que decidas lo que más se ajusta a tu estilo.

 

formatos de mapas mentales

Dibuja tu primer mapa mental

Ahora que ya sabes todo lo necesario para empezar a hacer mapas mentales, prueba a hacer uno.

 

Te ayudará a dar con ideas frescas e inesperadas.

Te sacará del bloqueo.

Hará que escribas más.

¿Cómo te ha ido? ¡Cuéntamelo abajo!
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