Mi rutina de escritura para escribir todos los días sin (casi) excepción

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Este artículo pertenece al proyecto WriterMuse: creatividad para escritores, que finalizó en septiembre 2018. Encontrarás todos los artículos publicados bajo la etiqueta WriterMuse. Si te preguntas qué fue de WriterMuse, he escrito un artículo para contártelo; en el mismo podrás bajarte, además. todos mis recursos de escritura creativa.

Solo escribo cuando estoy inspirado. Afortunadamente, siempre estoy inspirado a las nueve en punto todas las mañanas. William Faulkner

Faulkner nos reveló el secreto de su arte: el trabajo constante. Y no solo eso, también nos estaba diciendo que es el esfuerzo de generar ideas lo que alimentaba su creatividad, no estar sentado esperándolas.

 

Si quieres ser escritor no puedes depender de la inspiración y escribir solo cuando te apetece. Por suerte, si sigues una rutina de escritura efectiva puedes derribar la mayoría de los bloqueos que te impiden escribir.

 

Seguro que hay una o dos escenas de tu historia que tienes muchas ganas de escribir, esas escenas que te vienen a la cabeza cuando piensas en la novela. Pero para llegar hasta esos momentos culminantes necesitas mucho trabajo previo, ¿de verdad merece la pena? Entonces te desanimas, o quizá logras empezar, pero llegas a un punto en que no sabes cómo continuar o te das cuenta de que lo que has hecho hasta el momento no sirve. Y la musa se marcha, y tú decides esperarla, día tras día, atento a la inspiración pero sin escribir una palabra. Al cabo de un tiempo dejas de lado la historia. La idea ya no te fascina tanto, así que quizá no era tan brillante como habías pensado.

 

Este es un error que cometen la mayoría de los escritores.

Por brillante que sea tu idea, necesitas trabajo y constancia para darle forma.

 

Para escribir necesitas, ante todo, compromiso. Debes comprometerte contigo mismo a seguir adelante pase lo que pase, aunque el resultado no sea lo que esperabas, porque para crear una obra maestra se necesita muchísimo tiempo de práctica. Si quieres escribir cualquier cosa más larga que un cuento, o escribir un cuento verdaderamente bueno, necesitas ser capaz de tomar este compromiso contigo mismo y aislar entre treinta minutos y una hora para escribir todos los días.

No hay otra manera de llegar a las 10,000 horas que preceden la auténtica maestría en un arte.

 

Hasta pasados algunos años de formación, de un violinista no esperarías que tocara algo que pudieran escuchar oídos humanos ni le pedirías a un pintor que fuera capaz de imitar una fotografía. Sin embargo, pensamos que se puede escribir sin preparación. Solo o acompañado, el escritor necesita dedicar muchas horas para perfeccionar su arte.

 

Es probable que te haya deprimido con todo esto. Diez mil horas para la maestría… ¡uf! Diez mil se dicen pronto, y quieres escribir bien ya (¡y yo también! Seguro que aún me faltan más de la mitad…). Pero si ya me conoces un poco, ya sabes que me gusta ver la parte positiva.
 
 

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¿Y cuál es la parte positiva de todo esto? Que con una rutina escribir es más fácil de lo que piensas.

El poder de la rutina

Aunque levantarse cada mañana a trabajar puede que no llegue a ser placentero nunca, es indudable que no tienes que hacer un tremendo esfuerzo de voluntad para ponerte en marcha. Tu cuerpo y tu mente están habituados y no se plantean una alternativa.

 

Con la escritura será igual si aplicas tu voluntad cada día durante varios días seguidos (se considera que en torno a los 66 días se ha formado ya el hábito), hasta que automatices la acción.

 

Sabrás que la has convertido en rutina cuando no te planteas hacer algo diferente, o al menos no te lo planteas seriamente, porque estás acostumbrado a escribir siempre a esa hora y en esas circunstancias. (Ahora bien, si las circunstancias cambian, es posible que tu rutina pierda poder: cuando tu pareja se ha quedado en casa de baja, cuando es un día de puente y al siguiente no trabajas, cuando tienes alguna molestia o dolor… La Resistencia aguarda siempre agazapada tras la siguiente esquina).

 

¿A qué hora debería escribir?

Lo más conveniente es que lo hagas por la mañana, antes de que todas las tareas e imprevistos del día se te vengan encima.

 

Hay varias razones para que la mañana sea preferible. En primer lugar, debes saber que no tenemos unas reservas de voluntad infinitas, sino que la energía es un combustible y el sueño la estación de repostaje. Por la mañana tenemos más energía y más tiempo por delante, y podemos «forzarnos» a emprender una acción.

 

A medida que transcurre el día hemos tenido que forzarnos a tantas cosas que es normal que caída la noche solo nos apetezca tumbarnos a leer o ver la tele. Por eso es mucho más difícil crear una rutina de escritura por la noche, porque, aunque alguna vez hayas escrito hasta altas horas de la madrugada, es más difícil que puedas imponer tu voluntad a todo el cansancio acumulado, día tras día hasta llegar a crear una rutina.

 

Sin embargo, puede que no seas una persona de mañanas o que por otros motivos no puedas escribir temprano o antes de ir a trabajar. En ese caso, busca un hueco en tu ajetreado día para dedicarte una hora a ti: media hora de preparación y otra media de escritura deberían ser suficientes.

 

Mi rutina de escritura paso a paso

Mi rutina empieza a las 9 de la mañana y me suele llevar unos 40 minutos hasta que empiezo a escribir. Me gusta hacer una sesión completa de yoga de 20 minutos, pero tú puedes dejar el ejercicio en solo 5, lo suficiente para despejarte, si no tienes tanto tiempo por la mañana.

 

Esta rutina la puedes realizar a cualquier hora del día, pero es menos probable que encuentres un hueco libre todos los días por la tarde o por la noche, ya que las obligaciones del día irrumpen en tu horario. Si adaptas esta rutina a tu mañana levantándote un poco antes es más sencillo que la conviertas en un hábito, ya que la pondrás en práctica antes de que «empiece» el día.

ejercicio para escribir

Ejercicio

5-20 minutos

 

Por la mañana soy un poco zombi y necesito activarme. La mejor manera de hacerlo es, sin duda, realizando unos estiramientos o posturas de yoga. Quizá tu prefieras salir a andar, hacer pesas o cardio, darle duro a la bicicleta…

 

La mente y el cuerpo están inextricablemente unidos y si cuidas tu cuerpo tendrás más energía y te sentirás más motivado para escribir. Si alguna vez te sientes cansado y con pocas ganas de hacer nada, lo mejor que puedes hacer es volver a lo básico, el cuerpo. Dale un poquito de caña y te lo recompensará con creces.

 

Si no haces ejercicio habitualmente y no sabes qué te conviene, prueba con yoga o pilates. Para empezar te recomiendo el canal de Malova Elena en Youtube. Tiene programas cortos de 15 minutos y un montón de vídeos para principiantes. En este vídeo te explica cómo hacer el saludo al sol, una secuencia cortita que despierta todo el cuerpo en cinco minutos: mi rutina de ejercicio preferida cuando tengo poco tiempo.

meditación para escritores

Meditación

5 minutos

 

Se puede meditar solo cinco minutos y obtener los beneficios, aunque si meditas durante más tiempo el efecto será mayor.

 

La meditación te servirá para focalizar tu objetivo del día, mejorar tu concentración y, en general, sentirte mejor. No voy a entrar aquí en todos los beneficios asociados a la meditación, sino solo en lo que concierne a tu escritura. Meditar es como subir las persianas y descorrer las cortinas: te saca de la buhardilla de tu mente y te devuelve al mundo de fuera.

 

Este ejercicio te servirá principalmente para dos cosas: cazar tus pensamientos limitantes y ansiedades con las que te has despertado y concentrarte en la tarea que tienes por delante. Te explico qué hacer con esos pensamientos en la siguiente sección.

 

Para empezar a meditar puedes utilizar la aplicación web o móvil Calm, que te permite ponerte un temporizador con el sonido de una campana que te avisará suavemente de cuando haya acabado la sesión. En la web de Arturo Goga te explica cómo utilizar Calm.

libreta de eliminación

Libreta de eliminación

5 minutos

 

Mientras meditabas te habrás dado cuenta de algunas preocupaciones que te venían a la cabeza y no te dejaban concentrarte. Ahora es el momento de deshacerte de ellas. Quizá te preocupara no haber terminado un informe, o felicitar a alguien su cumpleaños o inscribirte en el próximo partido de ajedrez-boxeo (sí, existe tal cosa). O tal vez estuvieras pensando que hoy no te apetecía demasiado escribir o que toda tu novela iba a ser un fiasco…

 

Para que estos pensamientos no te interrumpan mientras escribes, anótalos en tu libreta de eliminación: pon por escrito las tareas, para que no andes preocupado con lo que tienes que hacer, y reniega de los pensamientos negativos que te impiden escribir, contrarrestándolos con otros positivos: «no me apetece escribir, pero voy a hacerlo durante media hora, y seguro que algo bueno sale», «ahora no me preocupa que la novela sea un fiasco: voy a escribir y ya corregiré lo que haga falta hasta que cumpla mis expectativas», etc.

visualizacion novela

Visualización

5 minutos

 

Es probable que durante la meditación te vinieran también escenas de tu novela. Estupendo, aunque no es necesario, porque ahora vas a volver a entrar en tu mente y te vas a concentrar específicamente en la escena que tienes pensado escribir. Puedes consultar antes brevemente tus apuntes.

 

Intenta entrar en tu personaje-punto de vista y observar dónde se encuentra, qué siente, qué decisiones toma… Cuanto más intensamente lo vivas, más fácilmente podrás plasmarlo después por escrito.

tomar notas novela

Notas

5-10 minutos

 

Antes de escribir la escena palabra por palabra es recomendable que hayas delimitado el recorrido, como una especie de guion de cine para que los actores lo interpreten. Estas notas son el borrador previo al primer borrador, el borrador alfa, la versión 0.1, donde deberían aparecer todos los elementos significativos de la escena, los puntos de conflicto y las revelaciones.

 

Llevar unos apuntes exhaustivos de tus escenas te ayudará a evitar problemas a mitad escritura. Problemas típicos como: «¿cómo llevo a mi protagonista de A a B?», «¿qué se dicen Fulano y Mengano en esta conversación?» y la horrible realización de que «esto desafía todas las leyes de la física, tengo que replantearme la novela entera (¿dónde tengo guardada la pistola?)».

escribir sin editar

Escribir (¡sin editar!)

Tu cerebro creativo, la Musa, no se lleva bien con el lógico-racional, la Sirena, y por eso debes tratar de separar sus funciones (escribir y editar respectivamente) lo máximo posible.

Recuérdate a ti mismo siempre antes de escribir que no debes dejar que tu Sirena emita ningún juicio sobre tu trabajo. Ahora no es el momento, y si le permites cambiar una frase tras otra y mover las comas de sitio, tu Musa se marchará exasperada.

Recuerda también que el primer borrador es siempre, en palabras del sabio y diligente Hemingway, una mierda. No pretendas que sea perfecto, porque cada vez que te esfuerzas en que lo sea estás llamando sin darte cuenta a la Sirena: «¿qué metáfora encajaría aquí?», ¿qué suena mejor, bosque o foresta?». Esto es menester de la Sirena en la fase de revisión.

Celebra que has escrito la escena; ya limpiarás y pulirás después.

 

La rutina de escritura preliminar

La rutina que te he descrito arriba es la que realizo justo antes de escribir, pero en otros momentos de la semana tengo otra rutina más, la de planificación.

 

La novela, en general, ha sido planificada por completo antes de empezar con la primera escena, pero los detalles concretos los dejo para poco antes de cada escena individual, porque, aun cuando la estructura general es sólida, los particulares acaban cambiando mucho desde el comienzo.

 

Si preparas la escena con uno o dos días de antelación te quitarás un trabajo pesado, de al menos quince o treinta minutos, antes de escribir, y te permitirá mantener la escena en tu mente «a remojo» un tiempo más para inspirarte y profundizar en ella.

 

En el artículo Cómo aprovechar cada minuto para avanzar mi novela te explico cómo utilizar momentos sueltos del día para nutrirte de ideas y preparar tu siguiente sesión de escritura.

Conclusión

Seguir una rutina no es cosa sencilla, requiere tiempo y disciplina, pero es necesario si quieres escribir bien, y puede convertirse en algo que realizas día a día con entusiasmo.

 

Para eso tienes que probar diferentes métodos y ver qué es lo que te funciona mejor. Yo llegué a mi rutina actual (que seguramente no sea la definitiva) probando cosas y viendo qué incrementaba mi productividad y mi creatividad.

 

¿Y tú, qué rutina sigues para escribir?


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2 Comments on “Mi rutina de escritura para escribir todos los días sin (casi) excepción”

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