Qué es y cómo vencer a la Resistencia a escribir

Como vencer a la resistencia a escribir _ writermuse

Este artículo pertenece al proyecto WriterMuse: creatividad para escritores, que finalizó en septiembre 2018. Encontrarás todos los artículos publicados bajo la etiqueta WriterMuse. Si te preguntas qué fue de WriterMuse, he escrito un artículo para contártelo; en el mismo podrás bajarte, además. todos mis recursos de escritura creativa.

Existe un secreto que los verdaderos escritores saben y que los amateurs no, y es este: escribir no es la parte difícil. Lo difícil es sentarse a escribir. Lo que nos detiene es la Resistencia.Steven Pressfield: La guerra del arte

El artículo de hoy va a ser un poco personal. Creo que no se puede escribir de la Resistencia, con mayúscula, sin entrar en el terreno de lo personal.

 

La Resistencia es el nombre que le dio Steven Pressfield a esa fuerza interior que se opone a que llevemos a término nuestros sueños. En La guerra del arte habla específicamente de la escritura, pero se aplica a cualquier acto creativo, de cambio de estilo de vida o de satisfacción a largo plazo: pintar, aprender piano, hacer un voluntariado, meditar, ir al gimnasio…

 

La Resistencia se pone en marcha en cualquier momento en que vayas a emprender una acción que amenace tu estabilidad y el statu quo emocional en el que vives, incluso si este statu quo te hace sentir desgraciado.

 

«¿Por qué? ¿Por qué hay una fuerza dentro de mí que se me opone?»

Con la Resistencia, la pregunta siempre es: «¿Por qué no puedo hacer eso que sé que me hará más feliz?»

 

Porque cualquier cambio es una amenaza para nuestro cerebro primate y porque emprender algo implica una posibilidad de fracaso y hemos sido educados en evitar el fracaso a toda costa. Un suspenso, por ejemplo, no es señal de que el niño esté experimentando y buscando la solución correcta para él, sino de que ha fallado. Una empresa cerrada nos hace sospechar que quien tuvo las agallas de montarla no es muy competente, en lugar de mostrarnos que tiene valor y mucha más experiencia que quien no se ha arriesgado nunca. ¿Y qué es mejor, un libro mediocre o un libro jamás escrito? El mediocre, porque ha apostado, porque se puede mejorar en siguientes ediciones, porque le dará experiencia a su autor para escribir uno mejor la próxima vez.

La mayoría de nosotros tenemos dos vidas. La vida que vivimos, y la vida no vivida dentro de nosotros. Entre las dos se encuentra la Resistencia.Steven Pressfield: La guerra del arte

¿Cómo funciona la Resistencia a escribir?

La Resistencia se activa nada más te despiertas y te dispones a escribir. La notas como un malestar, una inquietud, una voz que te dice que no tienes muy claro lo que vas a contar, que tal vez te has equivocado con ese narrador en 1ª persona, que la historia no progresa adecuadamente… La Resistencia es inexorable desde primera hora de la mañana, cuando acabas de encender un puñadito de neuronas y no te da para más que para no tirarte el café por encima mientras bebes.

La Resistencia es básicamente miedo.

 

Pero no siempre adopta la forma de la autocrítica como te describo arriba. Puede ser mucho más insidiosa, tan insidiosa como tú, porque es parte de ti.

La Resistencia es también las excusas que te pones para no hacer algo, la procrastinación y las justificaciones.
«Dejar para más tarde» es la manifestación más común de la Resistencia porque es la más fácil de justificar. No nos decimos a nosotros mismos «Nunca voy a escribir mi sinfonía». En vez de eso decimos «Voy a escribir mi sinfonía. Pero la empiezo mañana».Steven Pressfield: La guerra del arte

¿Recuerdas la matriz de Eisenhower? Según Stephen Covey, quien la popularizó hace un par de décadas, las acciones verdaderamente importantes para nosotros se encuentran habitualmente en el último punto de nuestra lista, porque tienen precedencia las que son urgentes y porque nos distraen las que no son ni importantes ni urgentes, las que utilizamos para procrastinar y evitar las otras.

 

Hay justificaciones muy buenas para evitar hacer nuestro trabajo. Puedes decir, por ejemplo, que llegas muy cansado a casa después de trabajar y los niños requieren tu atención porque no te han visto en todo el día. Es perfectamente comprensible y todo el mundo lo entendería, pero no deja de ser una justificación porque te impide hacer lo que es importante para ti: escribir.

 

Tu vida nunca será completamente idónea para que empieces tu carrera como escritor. Cuando arregles un despacho para ti, cuando te cambien el turno y tengas las mañanas libres, cuando los niños empiecen la escuela o cuando te jubiles. Cuando se despejen esos obstáculos aparecerán otros que te servirán de excusa para no escribir, porque así es como funciona la Resistencia.
 

Mi gato es el dios que encarna la Resistencia a Todas las Cosas. Mejor dormir.

La Resistencia a escribir y yo

Iba a decir «He tardado bastantes años en vencer a la resistencia», pero a la Resistencia nunca se la vence completamente.

 

Años ha yo era un proyecto de escritora con muchas ideas revoloteando por la cabeza pero sin plasmar nada o casi nada en papel. Por un lado estaba la carrera y por otro los videojuegos me tenían enganchada, y además no creía que tuviera suficiente experiencia para transmitir lo que quería transmitir: combinación perfecta de autocrítica, justificaciones y procrastinación.

 

Después de años aprendí que escribir es importante para mí, y por eso lucho contra esas tres facetas de mi Resistencia (lo cual no significa que haya vencido).

 

Mira, justamente hace un par de días, un lunes, tenía pensado retomar una historia que se me había quedado a mitad porque un relato más interesante se me había cruzado por delante.

 

Iba a ponerme (me encanta esta frase, «iba a ponerme», muy de hija a la que se le ha olvidado lavar los platos; una de mis frases preferidas)… iba a ponerme después de desayunar, hacer mi meditación, visualizar lo que tenía que escribir y toda la pesca, pero no lo hice. No tenía la historia clara, no estaba entusiasmada por empezar, y además había otras cuestiones que estaban acaparando mi atención, algo de un cliente, y luego algo de la web que tenía que arreglar. Después me fui a tomar un café con mi abuelo a media mañana, como suelo hacer para despejarme. Llevaba el portátil conmigo en la mochila por si decidía quedarme en la cafetería y trabajar allí en mi historia, pero no lo hice porque hacía mucho calor. Pasé por el súper por una necesidad extrema de papel higiénico (solo quedaba un rollo: ¿cómo podía escribir tranquila con un solo rollo en el baño?). Volví a casa. Fregué los platos. Me vi un vídeo de TED con unas olivicas y unas papas… Y así hasta las tres.

 

Hasta las tres de la tarde de ese día no pude finalmente sentarme a escribir. A la Resistencia habitual se sumaba que no me sentía conectada con la historia porque hacía mucho tiempo desde que la toqué y porque le estaba dando demasiada importancia y sentía que si fallaba sería un fracaso como escritora. Pero al final vencí. No puedo decir que fuera una batalla gloriosa, más bien una victoria pírrica, pero por lo menos luché. De eso se trata, de luchar cada día.

 

¿Y sabes cuál es el mejor motivo para luchar desde el primer minuto?

 

Que si no luchas, te sientes fatal durante el resto del día, hasta que la enfrentes o te vayas a dormir, porque ya eres consciente de tu vocación y de tu Resistencia. Y cuando luchas y obtienes una pequeña victoria, te sientes el rey o la reina del mundo.

 

Esta cita de Neil Gaiman lo describe perfectamente:

Mañana puede ser un infierno pero hoy fue un buen día para escribir y en los días de buena escritura nada más importa.Neil Gaiman

Si tiene muchos números del revés, es ciencia.

La ciencia detrás de la Resistencia

Investigando un poco sobre la Resistencia encontré un blog en inglés dedicado enteramente a ella. Os dejo aquí un resumen de lo que aprendí, junto con mis observaciones y sugerencias. Los artículos en los que me baso son Neurology of resistance: limbic system vs cerebral cortex y Relax already (neurology of resistance part 2).

 

Si eres como yo, un poquito friki, entonces te encantará saber qué sucede tras bambalinas. Aunque la Resistencia parezca un ente metafísico de la mejor ciencia ficción de Platón con su cueva y su mundo de las ideas, lo que experimentas cuando sientes la Resistencia es algo observable y medible por la ciencia.

La Resistencia tiene su base en la amenaza.

 

Te sientes amenazado porque escribir, igual que muchas otras empresas creativas, implica exponerte, cambiar y posiblemente fallar. Tu cerebro quiere protegerte de un posible dolor, lo hace por tu bien.
Cuando te sientes amenazado por algo, tu córtex cerebral, el encargado de las funciones superiores de raciocinio y el que te permite escribir, se retira, dando paso al sistema límbico, que capitanea las emociones y las respuestas de parálisis, lucha o huida (las tres F en inglés: freeze, fight y flee). La parálisis se experimenta como el bloqueo inicial; la lucha como autocrítica y autosabotaje, y la huida como procrastinación, distracciones, etc. Cuando se pone al mando el sistema límbico, tu cerebro superior no se anula totalmente, pero sí que pierdes la capacidad para pensar de forma creativa e innovadora y para analizar en profundidad. No pierdes la capacidad de escribir, pero lo haces mucho más torpemente.

Cuando te sientes amenazado y se activa tu sistema límbico, no solo sientes todo el peso de la Resistencia sino que además eres peor escritor.

 

¡Encima te toca darle la razón a la Resistencia! Ella no quería que escribieras, no estabas en tu mejor momento, y mira qué primer borrador horroroso…

 

Pero no quiero que te quedes con mal cuerpo. Sí, tu cerebro, como el de todos, tiene errores de programación, pero hay cosas que puedes hacer para poner parches a esos errores (porque, por desgracia, no tienes permisos de administrador para desinstalar el programa completamente).

 

Pero hay muy buenas noticias: la Resistencia también es buena para ti. La Resistencia te ayuda a comprender qué es aquello que verdaderamente te importa, qué es lo que debes hacer, porque provoca en ti miedo. Es una excelente brújula y garantía de que, cuando lo hagas, vas a poner todo tu empeño y extremo cuidado en que el resultado sea el mejor posible.

 

 

Así debes enfrentarte tú a la Resistencia todos los días.

Cómo vencer a la Resistencia a escribir

Te voy a explicar tres formas de vencer a la resistencia, más la que acabas de aprender: saber que la Resistencia existe y cómo funciona. Las tres son complementarias, por lo que puedes (y te recomiendo) utilizar todas.

Sigue un ritual

Un ritual es una serie de hábitos que te colocan en un espacio mental separado del día a día. Tomar parte en un ritual es como subirse a la tarima y convertirse en otro personaje que existe únicamente en ese espacio: te permites ser otro, dejar de lado el miedo ante el juicio de los demás. En El estado de flow en la escritura te hablé un poco sobre los rituales y otros hábitos que te ayudarán a entrar en el estado de flow. Aquí solo quiero recordarte que cada día que acumulas un hábito a tus espaldas hace que al día siguiente te cueste un menor esfuerzo de voluntad.

Utiliza un pomodoro

En el artículo La técnica pomodoro para escribir más te cuento cómo puedes engañar a tu impulso de procrastinación diciéndole que solo escribirás durante veinte minutos. Es más fácil que la Resistencia se relaje si tu objetivo es poco ambicioso; puedes convencerla de que no tiene la mayor importancia, que solo vas a poner un par de líneas sobre el papel. Como decía Pressfield, la Resistencia está en empezar a escribir, y en cuanto te sumerges en tu historia verás que dejarás pasar los veinte minutos y querrás seguir.

Relájate

Como recomendaban en Bane of Your Resistance, la manera más efectiva e inmediata de volver a activar el córtex es que te relajes físicamente. Sí, en serio, es así de simple.

 

Puesto que el sistema límbico se activa cuando percibe una amenaza, si logras relajarte lo suficiente la sensación de peligro desaparecerá y con ella las respuestas de parálisis, lucha y huida, y volverás a ser tu yo creativo habitual.

 

«¿Y cómo me relajo?»

 

Simplemente respira. Inhala profundamente con todo el pulmón y lleva el aire hasta el diafragma, retén el aire unos segundos y exhala pausadamente. Puedes acompañar la respiración de posturas cómodas y relajadas como la del cadáver en yoga (savasana).

 

También puedes jugar con tu creatividad: hacer garabatos, pintar, hacer figuritas de plastilina… Cualquier cosa que sientas que no tiene consecuencia, es divertida y te pone de buen humor, para ayudarte a crear un espacio seguro.

¿Y tú?, ¿cómo combates a tu Resistencia día a día? ¿Puedes dejarnos algún consejo?


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6 Comments on “Qué es y cómo vencer a la Resistencia a escribir”

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